La poesía me ha permitido vivir con dignidad

lunes, 7 de marzo de 2011

Medina Y Dayro: las debilidades humanas

Medina y Dayro: las debilidades humanas

¿Por qué Wílder Medina reincide en el consumo de marihuana si está en el mejor momento de su carrera deportiva? ¿Cómo un jugador oriundo del Tolima y de extracción popular es capaz de ofender tanto a la hinchada de su casa al marcar gol? Desde la noche del domingo me he preguntado lo mismo sin que pueda definir teóricamente ambas cosas. Sin embargo, de una idea he sido siempre amigo: hay que saber ganar, más que perder, porque quien gana se enfrenta al ego y éste conduce al desplome de la conducta humana.

Lo que ocurrió en el Manuel Murillo Toro me dejó perplejo pues no vi en el Deportes Tolima ninguna expresión de fútbol, y en cambio si vi en Dayro Moreno acciones repugnantes. La actitud del jugador de Once Caldas es común al que pierde su autoestima y solo a través de la ofensa puede sentirse poderoso.

Pero vecino suyo tiene al número 10 del elenco Pijao sobre quien escribí hace meses un artículo titulado “Un aplauso para Wílder medina”. La prensa nacional boicoteó la brillante actuación del antioqueño en el segundo semestre del torneo local por consumo de marihuana y su pasado oscuro, hecho que eludí porque siento que los seres humanos podemos fallar y así mismo corregir errores; nadie está exento de caer en desgracia, cometer un delito o cosa similar; so pena de su debilidad humana, Medina se convierte partido tras partido en ícono del fútbol y de las nuevas generaciones cuyas vidas han estado ligadas a la pobreza y la marginalidad.

En consecuencia, sostengo mi admiración por el delantero del Vinotinto y Oro, pero hoy le reclamo su conducta, la reprocho y exijo para él de parte de la Comisión Disciplinaria de la Dimayor el castigo más severo acorde a los términos legales.

En cuanto a la actitud de Moreno, bástenos con decirle: ¡bájese de la nube que aún lleva la polvareda de San Francisco en la camisa!

miércoles, 16 de febrero de 2011

Escribir ideas de ciudad

La cultura, la ciudad

Firmo sobre la idea que la ciudad debe ser repensada para prepararla ante las transformaciones de tipo urbanístico e industrial que se avecinan. La ubicación de Ibagué es geoestratégica y ello tiene efectos en la medida que se expande: se acelera la vida, se vuelve más caótica y los ciudadanos más vulnerables a fenómenos de pobreza, desempleo y pérdida de unidad familiar –que es un baluarte-.

Por lo tanto hay que proponerle a la ciudad estrategias que conduzcan a mitigar ese impacto. Si lo turístico es el fin, debemos prepararla en materia de servicios públicos, hotelería, cultura ciudadana, etc.; y en esa línea creo que es sano proponer la tematización de la cultura como una estrategia que genere desarrollo, economía y trascendencia; que en 30 años la posicionen como una de las ciudades más importantes de Colombia donde coexistan edificios y autopistas con parques, zonas verdes, bibliotecas y plazoletas de arte.

Cuando me refiero a la expresión “cultura” hago alusión a un concepto que proviene de la escuela del antropólogo Néstor García Canclini quien explica que “la cultura abarca el conjunto de los procesos sociales de significación, o dicho de un modo más complejo, la cultura abarca el conjunto de procesos sociales de producción, circulación y consumo de la significación en la vida social”; esto es, ver a Ibagué como una gran aldea de múltiples manifestaciones, necesidades y fortalezas.

Y cuando decimos ciudad no expresamos solamente que hay casas, edificios y fábricas, es más para nosotros una aldea donde convergen infinidad de hechos: el deporte, la producción artística, el patrimonio, el ocio productivo, manifestaciones religiosas y tantas otras cosas que son el resultado de la migración del campo a la ciudad o de ciudad a ciudad.

Es una realidad sabida: Ibagué ya no es un “pueblo grande”; basta echarle un vistazo nocturno para comprender las enfermedades que padece (hurto, prostitución, consumo exacerbado de drogas, mafia, tráfico humano, etc.) para aceptar que es una gran ciudad y si no hacemos algo desde ya, a la vuelta de unos 10 años padecerá una enfermedad incurable.

sábado, 5 de febrero de 2011

Reyes, Barreto y "el barrestismo"

Cuando Óscar Barreto Quiroga llegó al poder el primero de enero de 2008, con él vino un grupo de profesionales – hombres y mujeres- de sobradas condiciones profesionales, intelectuales y políticas para dirigir a un Departamento que atravesaba serios problemas de seguridad, infraestructura, servicios básicos y cuyo desarrollo económico no guardaba la mejor coherencia entre la capital (Ibagué) y la región.

Barreto logró concentrarse en los temas claves, e implementó un estilo de gobierno que emulaba al entonces Presidente Álvaro Uribe Vélez. En pocos meses la imagen de buen gobernante se hizo sentir en todo el Departamento, y en ese avance hacia la confianza del Tolima fue clave la presencia del ex secretario de Desarrollo Agropecuario, Jaime Eduardo Reyes, quien asumió con responsabilidad su cartera logrando proyectos de impacto rural, ambiental, agropecuario y social. Reyes posicionó al Gobierno de Barreto a nivel nacional, destacando la Secretaría como una de las más importantes del país.

Pero las relaciones entre Reyes y Barreto se quebrantaron cuando en un punto del gobierno se pensó en las elecciones regionales de 2011 y el grupo denominado “barretismo” anilló la candidatura del entonces Secretario General, Mauricio Pinto, sin dar lugar a un debate concienzudo alrededor de otros nombres donde figuraba Reyes Martínez.

Los afectos entre el Gobernador y el que compartiera junto al ex secretario de Hacienda Jaime Osorio el título de “SECRETARIO ESTRELLA”, se vinieron a pique. Reyes quedó aislado de la plataforma política de Barreto y del “barretismo” mientras Pinto lamía con deseo un trofeo que aún no era suyo. Pero lo que son las cosas de la vida, una inhabilidad truncó la aspiración de Pinto y avivó la candidatura del patito feo del “barretismo” pero hombre con corazón de lis en la aldea del Tolima, Jaime Eduardo Reyes.

El revés hizo que personas cercanas al Gobernador se afiliaran a la despreciada aspiración de Reyes y hasta allí llegaron sus más fieles súbditos. La campaña se fortalecía al tiempo que algunos sectores del conservatismo –dispersos en todo el Tolima- no veían con buenos ojos la presencia de la familia Barreto y “el barretismo”. El apoyo del ex senador Gómez Gallo, de vertientes uribistas y otros grupos políticos podría tomar de una vez por toda la forma ideal, y Reyes se dedicaría a construir con la gente su agenda de gobierno.

Todo estaba claro, menos que Barreto y “el barretismo” le fueran a jugar sucio, lo que ocasionó el desplome de la candidatura. En principio, no pensaron en él; tras el fracaso lo acunaron provisionalmente y a la hora de la decisión le dieron la espalda. Reyes no querrá defraudar al Tolima fungiendo como candidato-títere, así que prefiere declinar su aspiración y desde otras actividades servirle al Tolima como lo ha expresado en un comunicado del que recopilo lo siguiente: “Bajo la tutela de Dios continuaré trabajando con todo mi empeño para que en nuestro departamento se disminuya la pobreza y se mejore la calidad de vida a través de la educación y la transformación productiva”.

Así he percibido este proceso que hoy termina para bien de Jaime Eduardo Reyes; que le genera inmensas dudas a la gente sobre la lealtad del Gobernador Barreto al haber desestimado a su ex jefe de debate y ex secretario; y que define lo que es en esencia el “barretismo”: algo que se desvanece en el aire.

martes, 25 de enero de 2011

Escribir actualidad

La perspectiva de Reyes

En un diálogo reciente con medios de comunicación de Ibagué y el Tolima, ratifiqué que el candidato, “el pollo”, “el man” o “la pinta” para ocupar el primer cargo del Departamento es Jaime Eduardo Reyes. Durante la discusión comprobé que si algo tiene claro es la importancia de repensar a Ibagué como un escenario donde deben converger los temas productivos, ecológicos, culturales y económicos del Tolima para encarar los retos que plantea el crecimiento económico, pilar del Plan de Desarrollo que construye el Gobierno Nacional.

Además, es un acierto que Reyes estime al sector educativo y valore a los centros académicos, pues es una verdad a cielo abierto que la educación transforma la sociedad y la prepara ante los cambios propios de la modernización. Para todos los gobiernos la educación debe ser una prioridad porque es la herramienta de acceso real a las oportunidades. Y no se trata de sublimar una idea que podría sonar “flecha” o de fácil consumo, sino de tener conciencia que si las condiciones educativas son óptimas en cuanto a lo locativo, pedagógico, tecnológico, etc., vendrán generaciones con un alto coeficiente y la capacidad intelectual de servirle a su comunidad.

Esta perspectiva implica asumir la educación para el desarrollo y para la paz. En zonas rurales donde los estudiantes apenas acceden con precarios elementos a los servicios educativos, ven frustrada la posibilidad de continuar estudios toda vez que en el mejor de los casos su formación llega a Noveno. Y lo que no ha percibido el modelo de la “Seguridad Democrática” es que la prolongación del conflicto armado tiene muchas veces origen en estos lugares a los que inmediatamente llegan los grupos armados ilegales y sacan a los muchachos para enlistarlos en la planilla del fusil. Con el tiempo, y bajo la promesa de un millón, el matemático, el ingeniero, el abogado o el artista terminan asesinados por balas del Estado que luego alardea de estar dando golpes contundentes a la subversión y a ese mal llamado terrorismo.

Por eso creo y firmo sobre la idea de que la educación rural tiene que llevar al Departamento del Tolima a la transformación productiva que también plantea el candidato Reyes, y para ello hay que repensar el sistema educativo. Debemos prepararnos para hacer una agricultura más tecnificada y práctica; antes de ofrecer turismo ecológico hay que educar al niño y joven de la zona rural en cuanto al cuidado de lo propio y el conocimiento de sus ecosistemas porque no puede la industria del turismo limitarse a “vender paisajes”; del mismo modo, hay que tener presente que el éxito de la vocación agropecuaria tiene que ver con la infraestructura, los servicios públicos, el agua potable entre otros elementos.

Tarde o temprano esta perspectiva nos permitirá creer que la educación sí emancipa, sí transforma y sí propone; y que un pueblo que se educa tiene menos posibilidades de sufrir los empellones de la violencia.

martes, 18 de enero de 2011

Escribir la ciudad

Repensar la ciudad

El siglo XX y este primer decenio del siglo XXI han traído consigo una propuesta de transformación de las ciudades que enmarca procesos de crecimiento urbanístico, de exploración económica y de impacto cultural.

Lo primero exige que cada vez haya más consciencia sobre el papel que cumple el hábitat en la armonización de esta expansión arquitectónica, porque si algo destruye a la ciudad es su mismo crecimiento alborotado y sin planeación. Los parques, los procesos de reforestación, de “verderización” de lugares comunes y los senderos ecológicos dentro de la misma estructura física de la ciudad son vitales para que los ciudadanos se acojan a dichos cambios.

En cuanto lo económico y al florecimiento de nuevas formas de comercio por lo general sin regulación, viene a parar a la cuidad como un suicida que porta unas cuantas bombas en su pecho y las hace reventar en cualquier momento. El sostenimiento de las familias es del nivel de la supervivencia. Esto origina el llamado “darwinismo social” donde el pez grande devora al chico sin consideración, y no hay respeto por las normas; en las ciudades modernas que se aproximan a ser protagonistas de los grandes cambios nacen negocios de toda índole, con productos exóticos y creativos pero al libre albedrío, dejando al Estado en un papel de reparto sin que oriente las directrices de la organización para el bien de todos. El vendedor ambulante y la descomposición del comercio son ejemplos de ello.

El consecuente rompimiento de las barreras culturales también ha provocado enormes cambios en la estructura económica y social de las ciudades dando origen a nuevos escenarios donde se desvanece lo público para hacer de cada lugar un pequeño búnker donde solo cabe uno. Los demás, y lo que pasa alrededor no es problema de nadie. La calle se ha convertido en el escenario que más da razón de estas circunstancias. La velocidad con que el mundo de hoy toca la puerta de los hogares –cada día más fugaces- causa en el ciudadano una pérdida de identidad casi total que debe recuperarse si se quiere llegar a la modernidad en su más alto sentido: desarrollo urbano, ambiental, económico y social sostenible.

Ibagué es un caso para ejemplificar esta situación del nuevo orden mundial. Los ibaguereños hemos ido perdiendo la conciencia de cuidad, y esto implica hacernos de lado a los procesos que tienen que ver con su desarrollo, no propiamente físico sino cultural. Aún vemos peatones que se tiran a media calle para cruzar al otro lado, conductores que agitan la tranquilidad con el pito de sus carros –producto del estrés-, individuos que arrojan a la calle residuos, entre otras tantas acciones negativas para la construcción de una ciudad al alcance de todos.

Cada vez que camino mi ciudad pregunto: dónde está lo público. No puede ser “lo público” solo una expresión sino una realidad, y si queremos que la modernidad cultural y económica haga tránsito sin torpedear las buenas costumbres debemos asumir la conducta moderna desde los lugares comunes como también desde los gobiernos.

Las ciudades modernas deben ser repensadas para que haya conciencia desde los gobiernos sobre el acceso real a los servicios básicos: en infraestructura, transporte, educación, salud, tecnología, productividad. El cuidado del medio ambiente no puede ser un fin en si mismo; Tenemos que lograr una simbiosis entre lo urbano y lo natural, de modo que haya zonas aptas para el disfrute con un alto contenido ambiental.

El parque debe recuperar su papel de cohesionador en procesos de unidad familiar, de armonía, de civismo, y no de vandalismo. Para repensar la ciudad, digámosle sí a las bibliotecas por comunas y los centros de formación artística. Por último llamo la atención: es urgente la “verderización” de la ciudad porque se avecina a la gran hecatombe del desarrollo.

domingo, 9 de enero de 2011

Escribir política

¡La suerte de Reyes!

Tras el fallo de la Procuraduría que dejó a Mauricio Pinto sin posibilidades para aspirar al primer cargo del Departamento, el panorama político dio sendos virajes. Los “barretistas” que hasta entonces daban todo por la aspiración del ex secretario General de la Gobernación, advirtieron que mientras se desteñía su candidatura, el grupo que acompaña al liberal Luis Carlos Delgado Peñón ganaba terreno en cada rincón del Tolima, así que decidieron dar el giro y respaldar a Jaime Eduardo Reyes.

Pero antes de esta decisión casi obligada, muchos adeptos a la campaña que pintaba bien, detractaron y atacaron con sevicia y maledicencia la cautelosa aspiración del ex secretario de Desarrollo Agropecuario del Tolima. La terquedad o la vanidad que da el poder hicieron que estos personajes desconocieran en Reyes al candidato más preparado para suceder a Barreto quien ha hecho una Gobernación con méritos que deben decirse a cielo abierto.

Olvidaron que el ex concejal y ex diputado fue jefe de debate de Barreto en el Tolima; que conoce el sector agropecuario y su dinámica frente al desarrollo; los logros obtenidos mientras fue jefe de la cartera más importante para el Tolima y que abrió caminos de prosperidad a los campesinos entre otras buenas ejecutorias. Hasta ese momento había errado Barreto al ignorar la coalición que lo llevó al poder el 2007 para tomar la decisión de optar por un candidato, y erraron también sus amigos al asumir esa precaria conducta.

La arremetida sin fundamentos contra Reyes poco a poco causó en el Partido Conservador serios quebrantos, basados en no menos que la furia de líderes azules que vieron en la disposición de Barreto una afrenta hacia los integrantes de la coalición que lo llevó a la victoria luego del intento fallido para ser alcalde de Ibagué en 2003 cuando quedó tercero con 26427 votos.

La actitud de Reyes Martínez fue sumisa e inteligente. A pesar de seguir en su tarea de conquistar el corazón de los tolimenses con sobradas pruebas de efectividad, esperó paciente que lloviera en la fachada del “Palacio del Mango” y la pintura se fuera cayendo por haberla preparado a la carrera y con la necedad de quien agrega más agua con tal de rendirla sin importarle la calidad.

Ahora Reyes es el candidato oficial de esa coalición y las cosas para Delgado se complican. La candidatura ya limpió paredes, resanó fisuras, preparó la pintura y con manos solidarias y gratas se empieza a pintar el triunfo de Jaime Eduardo Reyes. Uno se pregunta si es cuestión de suerte, y a mi manera de verlo digo y firmo sobre esta idea: en la vida cuando hay preparación y oportunidad llega la suerte como un chispazo… Reyes sembró y es hora de recoger la cosecha.

jueves, 16 de diciembre de 2010

Escribir actualidad

Un aplauso para Wílder Medina

Por Stivens Parra Gámez

El torneo de fútbol colombiano poco o nada me gusta, y no por algo distinto a los pleitos que se forman constantemente en los partidos donde incluso ha habido víctimas fatales. Pero estoy dispuesto a hacer una reflexión y repensar mi actitud al respecto por dos razones: primero, porque aúncon toda la crítica que reciben las barras bravas debido a su comportamiento en los estadios, éstas son el espíritu del juego; y segundo, porque he visto que en ese deporte hay historias de vida muy sensibles que merecen nuestro aprecio, cánticos y júbilo.

Tras conocer hace unas semanas que el jugador del Deportes Tolima, Wílder Medina, saltó de una esquina con esquirlas de marihuana al césped de la gloria futbolera, sentí la necesidad de rendirle un pequeño homenaje a este antioqueño de 29 años que ahora es la figura del equipo tolimense y que como otros grandes del fútbol mundial, da ejemplos de que hay más caminos distintos a las drogas, las armas o el alcoholismo, aun superando a otras glorias del balompié como el goleador de la selección de Brasil, Garincha, a quien le ganó el alcohol; o lo ocurrido con el goleador uruguayo, Obdulio Varela, quien sucumbió en la pobreza por causa del licor.

Habla bien la actitud de este hombre nacido en Puerto Nare, pueblo ubicado a 191 kilómetros de Medellín, quien se abrió paso forzado en medio del hambre que se pega a todas las cosas y no solo en este pueblo rivereño, sino en todos los pueblos de Colombia. En estas últimas semanas no he hecho más que pensar en Medina y en cuán grato sería estrechar su mano.

El caso del Nareño merece gran reconocimiento, porque las personas que en su infancia hablan, caminan y duermen con el hambre, se enfrentan al descarrío constante. Es fácil para los aficionados gritarle a un hombre: “¡Marihuanero!”, pero miro el espejo de mi vida y canto mientras escribo: “qué triste se oye la lluvia en los techos de cartón”; seguidamente, digo en susurros imitando torpemente a mi amigo JJ Trujillo: “hincha del Tolima, hincha del Tolima… ¡cántalo!”.

Y es valeroso de su parte aceptar en los medios –no con actitud de mártir- sino de héroe, que sus logros en el fútbol son provienen de la Fe.“Esto es obra de Dios, ¿Oían lo que me gritaban?, ahí está la respuesta. Dios es grande y yo soy su instrumento"dijo en el término del partido con Santafé que le dio el tiquete al Tolima para la finalísima del fútbol profesional colombiano, y agregó: “he cambiado mi vida. Le doy gracias a Dios y a mi familia. Esto es para ellos. Vengo de lo más bajo, vengo de lo que me gritaban”.

Anoche el elencoPijao mostró señorío en el juego y ahora se dispone a jugarse en Manizales el título definitivo para la segunda estrella. Los hinchas piden apoyo al equipo, el ´técnico pide serenidad y rendimiento a los jugadores, los jugadores piden concentración y unidad, Wílder le pide a Dios sabiduría,Camargo pide que vayan al estadio… y yo pido un fuerteaplauso para Wílder Medina.

domingo, 12 de diciembre de 2010

Escribir política


"La paz justifica los medios"

A cualquier ciudadano le causa asombro que en el Congreso curse un proyecto de Ley que busca reparar a las víctimas del conflicto armado en Colombia, pero a la vez haga tránsito otro –y con mayor celeridad- que tiene por objeto brindar seguridad jurídica a desmovilizados de grupos armados al margen de la Ley.

El asombro al que refiero no es más que un sentimiento solidario hacia esos tres millones quinientos mil colombianos desterrados de fincas, caseríos o pueblos, y también hacia aquellos que perdieron padres, hijos, hermanos o son hoy un recuerdo, porque la guerrilla o grupos paramilitares los exterminaron.

En las esquinas se oyen voces rencorosas diciendo que ahora las víctimas están al nivel de los victimarios, todo porque éstos ahora tienen un libro para escribir, y de esa gramática dependería su libertad y algunos beneficios, al tiempo que los agredidos deben esperar su turno para ser reparados.

A este proyecto de Ley que menciono, lo antecede la Ley 975 “Ley de Justicia y paz” que ha ido desenterrando parte de esa verdad histórica que el país quiere conocer, sin que ello deje a los cabecillas al margen del cumplimiento de sus obligaciones judiciales. Pero lo que ahora se nos presenta es el “limbo jurídico”, en el que se haya más de 20 mil ex combatientes rasos debido a que la Corte Constitucional declaró inexequible una Ley que les daría el principio de oportunidad.

Por mi parte siento zozobra al pensar que los victimarios, hacedores de los peores crímenes del país, lleguen a gozar de prebendas a cambio de decir la verdad, sin que de ella deriven procesos judiciales. Estas personas hicieron suyo el mandamiento de EL PRÍNCIPE: “el fin justicia los medios”, mientras que las víctimas sólo pudieron correr y salvarse o pedir perdón a quien no debían para evitar ser asesinados. Hablo del tiempo en que el Estado no hizo presencia para evitar la incursión de grupos armados, porque estaba ocupado en procesos de paz sin fundamento, o cuando ese mismo Estado cohonestó las masacres y los destierros.

Pero delante de mi interpretación hay una realidad: el propósito fundamental de todos estos procesos es la paz perdurable. Si estas personas decidieron dejar las armas y reincorporarse a la vida civil, tienen igual derecho a ser valorados, no sin antes reparar a las víctimas; y que la suspensión de la pena vaya ligada a unos requisitos como bien lo expresa el texto en el Artículo Séptimo, a saber. 1). Estar vinculado al proceso de reintegración social y económica dispuesto por el Gobierno Nacional y estar cumpliendo su ruta de reintegración o haber culminado satisfactoriamente dicho proceso; 2). Ejecutar actividades de servicio social con las comunidades que los acojan en el marco del proceso de reintegración ofrecido por el Gobierno Nacional; 3). Reparar integralmente los daños ocasionados con los delitos por los cuales fue condenado dentro del marco de la presente ley, a menos que se demuestre que está en imposibilidad económica de hacerlo; 4). No haber sido condenado por delitos dolosos cometidos con posterioridad a la fecha en que haya sido certificada su desmovilización; 5). Observar buena conducta en el marco del proceso de reintegración.

Me llama la atención que también el proyecto contempla la creación de un mecanismo de carácter no judicial que permite a estos desmovilizados contribuir a la verdad histórica, paso indispensable para que haya reconciliación.

En ese sentido, hay que diezmar el asombro, desbaratar las inquietudes y dejar que avancen con decoro estas ideas. Si la paz es el fin…. Bienvenidos todos los medios.

domingo, 24 de octubre de 2010

Escribir actualidad

El milagro de los panes y los peces


Si Uribe se creía Dios, omnipotente y sabio, Santos es el Mesías. Y lo digo porque el gobierno Nacional, como en un relato bíblico, quiere multiplicar los panes y los peces. Y pretende hacerlo a través de una reforma al Sistema de las Regalías que avanza con paso firme en el Congreso de la República, también como hizo Jesús sobre las aguas del mar.


Pero de aquella proeza escrita por el evangelista San Mateo a lo que intenta hacer el Presidente Santos y sus discípulos (que poco o nada saben de aquel adagio “donde comen dos comen tres”) hay diferencias enormes. El milagro de Jesús consistió en darles de comer a cinco mil hombres con tan sólo cinco panes y dos peces; además, llenar doce canastas con víveres. Con la reforma ocurre todo lo contrario: quitarle a las regiones los panes y los peces y echarlos en una sola canasta a la que tienen acceso solamente los apóstoles. ¿Qué logran con esto? Forzar a los gobernantes de municipios y departamentos, a mantener el cordón umbilical del poder central, estableciendo un régimen de centralización y provocando que la clase dirigente y política de los territorios hagan cualquier treta y logren sacar de esa canasta medio pan y medio pez para darle de comer a un grupo muy reducido de población.


Como funciona el sistema en la actualidad, los municipios, departamentos y puertos marítimos y fluviales que intervienen en el transporte de petróleo o derivados, reciben regalías directas conforme lo establece la Constitución en el Artículo 360 que quiere reformar el Artículo 1 del Acto legislativo 013 de 2010. Y en compensación a las regiones no productoras, éstas reciben regalías indirectas para proyectos que estén dentro del Plan de Desarrollo. De aprobarse el mencionado Artículo, será el gobierno el que “determinará (…) la distribución de los ingresos provenientes de las regalías y las compensaciones, su administración, ejecución, control, uso eficiente, destinación, funcionamiento del Sistema General de Regalías y las condiciones en las que los beneficiarios participarán de sus recursos” y aquí aplica un principio seudomoral: “los alcaldes y gobernadores son pícaros” menospreciando otra realidad que ha impedido que se avance en materia de inversión social: las trabas en la administración, la falta de autonomía regional para administrar recursos y los estrechos ciclos de inversión municipal y departamental.


El caso del Artículo 361 es más preocupante, debido a que como está “estos fondos se aplicarán a la promoción de la minería, a la preservación del ambiente y a financiar proyectos regionales de inversión definidos como prioritarios en los planes de desarrollo de las respectivas entidades territoriales”; o sea, el acueducto veredal, la escuelita, las unidades sanitarias, el polideportivo, los restaurantes escolares, el hospital, etc., tendientes a mitigar las necesidades básicas insatisfechas de aquellas zonas deprimidas donde hacen presencia los alcaldes y gobernadores, y muy rara vez pasan los ministros. Pero de acuerdo con lo aprobado en Plenaria de Senado, “Los recursos del sistema general de regalías se destinarán a financiar proyectos de desarrollo económico, social de infraestructura, y con preferencia de preservación ambiental, inversiones en ciencia, tecnología e innovación, ahorro pensional territorial y para la generación de ahorro público” (Art. 2/acto legislativo 13 de 2010)


Es cierto que en regiones como Casanare y Meta el despilfarro de panes y peces ha sido notorio. En el caso concreto del Meta, éste explota recursos no renovables desde 1976 y en la actualidad, según muestra un informe del Banco de la República, “está todavía en la fase de aumento de dichos ingresos y tiene aún la oportunidad de dirigirlos hacía proyectos que contribuyan, en general, a consolidar el desarrollo económico regional y, concretamente, a mejorar el nivel de vida de su población”. Por su parte, la Contraloría General de la República ha hallado en 2010 8 casos de irregularidad que tienen implicaciones fiscales; 21 de orden disciplinario y 8 con alcances penales.


La GCR destaca que estos casos se refieren “a obras en instituciones educativas que no cumplen con la finalidad para la cual fueron previstas, están abandonadas e inconclusas y además, se pagaron cantidades de obra que no fueron ejecutadas, en Vistahermosa, El Dorado, Cumaral, Cabuyaro, Puerto López, El Calvario, Cubarral y Puerto Concordia”, y por si fuera poco, calificó muy desfavorable “la gestión fiscal de los recursos provenientes de regalías indirectas ejecutadas durante las vigencias del 2005 al 2009”.


La anterior ilustración hace referencia a un caso en el cual los organismos de control han funcionado, pero no tiene por qué ser un argumento válido a la hora de decidir que los panes y los peces deban ir en una sola canasta, porque contrario censo, hay departamentos con muy buen uso de regalías, y son los que reclaman, con justicia –desde el punto de vista legal- que se mantengan como están.


En ese aspecto, comparto totalmente la tesis de los Gobernadores de Santander, Tolima y Huila. Para Horacio Serpa, la iniciativa “desconoce los derechos de los municipios y departamentos al colocar(los) en una situación donde se puede quitar la oportunidad de implementar la recuperación social”; su homólogo Luis Jorge Sánchez, cree que “este proyecto ataca la supervivencia de los entes territoriales” y con mucha razón afirma Barreto: “ese proyecto es un cheque en blanco, el cual no dice de cuánto es el presupuesto con el quedarían cada uno de los departamentos”.


En el evangelio según San Mateo, niños, mujeres y hombres quedaron saciados. Pero en esta historia veremos marcharse a los ministros con la canasta llena de panes y peces. Amén.

miércoles, 7 de abril de 2010

Escribir política: Partido Conservador ¿Derrota Segura?

Partido Conservador, ¿Derrota Segura?



La Hegemonía Conservadora comprendió 1886 y 1930. En este periodo sobresalieron insignes figuras como José Manuel Marroquín, Ramón González, José Vicente Concha, Marco Fidel Suárez y Pedro Nel Ospina. El último heredero de la presidencia fue Miguel Abadía Méndez quien gobernó entre 1926 y 1930. De aquella estirpe admiro a Suárez, quien a pesar de vivir encandilado por la poesía y la narrativa como lo hizo saber en “Sueños de Luciano Pulgar”, le dio al país la posibilidad de mantenerse conectado con Panamá -ya quebradas las relaciones con Estados Unidos y dueño éste del Canal- y abrir la ruta al pacífico.Hasta ese momento el partido Conservador era sólido. El presidente Rafael Núñez había instaurado la Regeneración, a través de la Constitución de 1886, que acabó con el federalismo y reconoció a la iglesia católica como religión natura. Resalto también la creación del Banco de la República y el fortalecimiento del sistema ferroviario. No obstante, hubo hechos que contrastaron. Finalizando el siglo XIX ocurrió la Guerra de los Mil Días. En 1930 estalló uno de los peores escándalos de la historia nacional: la masacre de los trabajadores de United Fruit Company, un hecho que dio lugar a invenciones como las de Gustavo Álvarez Gardeazabal que en “La casa grande” recupera con singular apreciación estética e histórica, este acontecimiento. Por unos y otros factores, los conservadores llegaron disgregados a las elecciones de ese año y subió al poder el liberal Enrique Olaya Herrera. No eran buenos tiempos para el país, pues la crisis de 1929 había tocado a Latinoamérica y eso se vio reflejado en dos cosas elementales para la economía: La reducción del gasto público y el aumento en los impuestos. En la mitad de su mandato se dio la guerra con Perú que clausuró en 1934 con el tratado de Río de Janeiro. Pasada la hegemonía conservadora, años más tarde “la paz” política con el Frente Nacional y posteriormente la presidencia de Belisario Betancourt, el partido Conservador perdió sus posibilidades de gobernar. Pero el crecimiento del narcotráfico y el poderío militar de las Farc plantearon en el país otro camino: la pacificación. El dueño del discurso que entonces adhería a los colombianos era Andrés Pastrana. Bueno o malo, le mostró al país los rostros de quienes mataban y secuestraban. Que las Farc se hayan burlado del proceso de paz es otra cosa. Lo cierto es que desde su gobierno no hemos tenido candidato propio. Y si bien el Partido cogobernó con Uribe desde el Congreso y el gabinete, es ahora cuando las posibilidades de llegar nuevamente a la Casa de Nariño son más reales. Pero no del todo.Si la pelea entre Arias y Sanín sigue al azul vivo, preparémonos para una gran derrota como en 1930. Y con el agravante de que los votos se vayan para la U, gane Juan Manuel Santos y entonces se repita la guerra de 1932, esta vez con Venezuela. En ese caso, preferiría que ganara Antanas Mockus quien a menudo expresa su capacidad de estadista, lo que en paráfrasis de Churchill sería pensar más en las próximas generaciones que en las elecciones del 30 de mayo. No hace bien el Partido sometiendo a la militancia, como tampoco ésta, dando saltadas para la U. En consecuencia, corrijo el artículo de Semana “Entre Sanín y Arias, se abren más las heridas” pues yéndose los conservadores a la campaña del impoluto Santos no pierde Noemí solamente. Y todo el escándalo del AIS pasará a segundo plano, pues agarrados como perros, el Partido Conservador se prepara para una Derrota Segura.

Escribir amor: en la sala de urgencias


En la sala de urgencias


Hay que decirlo
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No me quito de los oídos el ruido espantoso y disforme de la camilla que condujo a mi papá hace días hacia la sala de urgencias. Después de probar la incertidumbre que deja el hecho de no ser atendido en una y otra clínica, asumí con indiferencia su destino. ¡Tal vez se muera! –pensé-. Los hombrecillos de la ambulancia me miraban con algo de desprecio. Por esos instantes me parecí a Meursault, el héroe de la novela de Albert Camus “El Extranjero” aunque yo no recibiera telegramas que dijeran: “Su madre ha muerto. Entierro mañana”. Mi papá estaba vivo. Estaba delante de mí, y miraba para todos lados como avergonzado por lo que me estaba haciendo. Él sabe –más que ustedes- que viéndolo así me hacía daño. Tenía forrada la cara con mangueritas que le daban el oxigeno que sus pulmones ya no le proporcionan. Su tos sonaba como un tarro vacío. Y no me acostumbro a mirarle los ojos aplastados por la fiebre.

Me aparté de la cama en la habitación y fui al corredor. ¡No quiero que se muera! ¿Si esas telarañas de plástico dejan de tejer su respiración y no puede más? No es fácil aceptarlo. ¡Lo amo tanto! Desde niño lo he amado. A veces creo que él no sabe cuánto. Él me enseñó la solidaridad. La fuerza del cariño. La capacidad de ser justo. Me enseñó que en el mundo somos como un afilador dando vueltas y vueltas en un mismo pedal. De pronto mi mamá sienta celos pero no entiende que mi amor por ella es más que humano. Que la amo mil, como cuando era niño.

No quise rezar. Quise quedarme ahí, viendo la foto de mi mamá y mi hermana. Qué pensará de él ahora que no están juntos. Estoy seguro que sonríe y lo evoca con gracia. Sin resentimiento por lo que pasó entre ellos, que en realidad pasó entre nosotros cinco. Tomó desde muy joven. Fumó desde muy joven. Y fue bueno desde mucho antes de nacer. Tal vez por esa razón elemental mi mamá lo amó y lo siguió por sus molinos de viento, pues ese hombre que tosía desde adentro es un verdadero quijote. No es un hombre común, aunque la prensa no hable de él. Pero es la noticia de centro en los periódicos de parques, esquinas, cafeterías. Hasta las prostitutas con sus mil cuerpos y mil bocas lo quieren. Y no porque pague bien. Lo quieren porque las ha escuchado, porque las ha respetado. Eso aprendí también acampándolo a conocer los mundos paralelos y despreciados. Los lugares que a los pequeños burgueses causa miedo –eso sí, solo cuando van con sus esposas, porque al menor descuido pagan por la peca y hacen pecar por la paga-.
Enseguida llegaron Fabián y Daniela, mis dos hermanos. Fueron a verlo. Yo pasé de vez en vez y el médico olfateó mi desespero. Me llamó, y fuimos a su oficina. Hablamos sobre él y nosotros. Concluyó que la disgregación familiar lo ha llevado a esos laberintos. No lo creo aunque sea cierto. Repasé si había culpables: mi hermano lo quiere, mi hermana lo adora. Mi mamá lo perdonó hace mucho tiempo. Y yo solo escribo que es un buen hombre. De todos, el menos interesado en él soy yo. Pero quien más lo conoce soy yo.

Al día siguiente escribí este texto. Ellos en cambio lo visitaron. Mientras yo buscaba un título más creativo que este, Fabián debía estar sacándole sonrisas e inflándole otra vez los pulmones sin darse cuenta. Pero alguien tiene que tirar la basura o lavar los trastes, y yo enjabono con delicia esta proclama. Mi tía Gloria llegó después. No fue con el “mono” quien desde joven siente por mi papá un aprecio finísimo. Pero su llegada no me dio confianza porque cuando llega mucha gente es sinónimo de despedida. Una vez mi mamá sufrió un ataque que a la fecha no entiendo. Como en Aznavour (el cantante francés) la escena era lúgubre. Tenía pegado en las mejillas del frío de Asunción Silva. Pero siento que Dios ha estado de nuestro lado todo el tiempo. Finalmente se recuperó. Está de nuevo irradiando felicidad. En el barrio goza del afecto de todos, hasta de quienes le cobran el arriendo y cuando tarda, lo azotan todo el día.

Escribo esto porque tengo miedo de que deba hacerlo cuando ya no esté. No quiero repetir la historia de Héctor Abad. No obstante creo que seremos olvido, pero hay un punto en la memoria que se parece al rayo de Miguel Hernández, y no cesa. Yo veo en la historia de mi linda Jenniffer una elegía que me da vitalidad para querer. La vida es una vela y de pronto el tiempo la consume, o los vientos de la guerra la apagan a la fuerza. O alguien sin querer la tumba. O alguien sin dolor se la lleva para otro lugar a iluminar otras noches.

Mis padres tendrán que morirse algún día, y para entonces, quiero habérmeles adelantado.

domingo, 28 de marzo de 2010

Escribir política

Pavlov y la disciplina para perros
Hay que decirlo
Que Carlos Rodado le bata la cola al partido de la U es grave. Pero que Arias no invite públicamente y con cariño a sus electores a votar por Noemí, es vergonzoso.

En virtud de los recientes escándalos que enfrenta el partido Conservador por cuenta de la disciplina, que no va dirigida a simpatizantes sino a militantes, expreso mi posición. La disciplina sugiere acatar con responsabilidad las reglas. Y éstas existen en todo contexto donde haya grupos organizados. Hasta en las Farc existen reglas: niño que se deje ver de la policía mientras lleva paquete bomba debe inmolarse para salvaguardar la dignidad del terrorismo.

Empiezo aclarando los conceptos de disciplina y adiestramiento. Según la Real Academia de la Lengua Española, la disciplina es una doctrina, instrucción de una persona, especialmente en lo moral. Lo segundo en cambio, es relativo a adiestrar y esto es domar un animal. En tal sentido, es incongruente fabricar la expresión “disciplina para perros” con base en la Resolución del Partido Conservador No.009. El autor de la frase fue el ex embajador y ex gobernador de Atlántico, Carlos Rodado Noriega, que a pesar de ser una cara ilustre del conservatismo hoy funge como jefe de debate de Juan Manuel Santos.

¿Pero qué dice el texto que ha causado tanto alboroto? Que se “demanda de la militancia apoyar disciplinadamente la candidata del partido a la Presidencia de la República, doctora Noemí Sanín Posada, para las elecciones presidenciales del año 2010”. Esto obviamente tiene un origen. Primero: Andrés Felipe Arias no es claro en sus mensajes a los electores para que apoyen a Noemí. Y puede que tenga razón. Ella en varias ocasiones lo trató de ladrón; y segundo: conservadores de mucha importancia como Miguel Gómez y Fabio Echeverri ahora reman hacia la isla de la U.

En consecuencia creo que Rodado está equivocado, pues la disciplina que demanda la Resolución es coherente con los Estatutos y no coarta sus derechos fundamentales. De ellos se deriva –según reza el polémico texto- la obligación y el compromiso de acatar los Estatutos y en especial, las prohibiciones y sanciones relativas a la doble militancia, el transfuguismo y otras conductas atentatorias contra la existencia y la dignidad del Conservatismo. A ello se suma que de acuerdo con el Artículo 12 de los reglamentos “ningún militante puede pertenecer simultáneamente a otro movimiento o partido político (…) o apoyar o adelantar actividades de campaña electoral por candidatos de otro movimiento o partido (…) en certámenes electorales o en corporaciones públicas, a menos que medie autorización expresa del órgano competente del Partido”.

Pero ya que los distinguidos “conservadores santistas” trasladan la discusión a un campo de adiestramiento canino es precioso invocar la figura de Pavlov para aclarar la confusión. En un experimento realizado con un perro, el médico Ruso dio cuenta de que éste salivaba ante los estímulos. La actividad consistió en hacer sonar una campana antes de alimentarlo. La conclusión es que el canino salivaba con solo oír el campanazo así no hubiese comida servida. A ello se le llamó Ley de reflejo condicionado. Puede que a Rodado le hayan hecho sonar otra campana, lo cual me deja sin argumentos y muchas dudas. Pero lo entiendo. En su lógica canina –o sea de reflejos y condicionamientos- dice “yo soy y seré siempre un conservador de principios, no de conveniencias”, pero a renglón seguido manifiesta que “no he ingresado al Partido de la U, sino a la campaña multipartidista de Juan Manuel Santos". ¿Campaña multipartidista? ¿Ha habido una coalición legalmente establecida para que hable en esos términos?

Rodado da un mal ejemplo. Y aún con grandeza, el Presidente de los azules lo invita a que regrese, pero hasta el momento no ha salivado. Eso quiere decir que sigue esperando la comida en manos de otro amo. Pero que Rodado le bata la cola al partido de la U no es tan grave como que Arias no invite públicamente y con cariño a sus electores a votar por Noemí. Es vergonzoso teniendo en cuenta que los cinco candidatos de la Consulta firmaron una declaración juramentada en la que se comprometieron a respetar los resultados de ésta, “así como a no apoyar a candidatos de otros partidos (…) para las elecciones presidenciales del año 2010”.

Entre tanto, se soluciona el dilema de militantes disciplinados y perros adiestrados, yo invito a los tolimenses y colombianos que creen en las tesis conservadoras, en la seguridad, en el orden, en la generación de empleo y oportunidades de emprendimiento, entre otros propósitos de este partido encabezados ahora por Noemí Sanín, a que marquen la C en las próximas elecciones.

Los socios de la seguridad democrática ahora quieren ser los dueños de una empresa en la que también cabe la educación, la salud, el pequeño agricultor, la ama de casa, el empresario, el joven, la mujer… y por qué no, los perros.

sábado, 27 de marzo de 2010

Escribir el conflicto

Las Farc, ¿terroristas?


¿Si matar a un niño de 12 años con un paquete bomba no es terrorismo, entonces qué lo es? De las Farc que en 1964 tenían armado un programa comunista en el sur del Tolima, a los terroristas que hace una semana mataron a un niño con paquete bomba en Nariño, hay diferencia: esos inmolados guerrilleros tenían ideas. Los de ahora solo tienen odio. Y es difícil conciliar cuando ambas partes lo destilan. Guillermo Valencia procedió con intolerancia. La decisión del 25 de mayo de ese año -que le quitó la vida a unos 50 guerrilleros en la entonces República Independiente de Marquetalia- le ha costado al país este veneno. Y no inferior al error de Valencia fue la burla de las Farc en el proceso de paz. Miguel Hernández expresa aquel sentimiento de decepción vivido por la sociedad colombiana. “Como el toro te sigo y te persigo, y dejas mi deseo en una espada, como el toro burlado, como el toro”.

Hay quienes creen que el paso a seguir es darles estatus de beligerancia y luego crear una mesa de concertación en alguna región selvática o limítrofe. Pero esa oportunidad ya la tuvieron. No es fácil aceptarlo otra vez. Lo es para observadores mundiales y para vecinos latinoamericanos, pero no para la sociedad colombiana que ha sufrido a causa de la barbarie. Esta guerrilla de ahora se agazapa en el comunismo para sembrar terror. Sus filas están alineadas por hombres malos. ¿Malos? Gonzalo Arango en su Elegía a Desquite nos enseña que “los hombres no matan porque nacieron así. Son asesinos porque la sociedad les negó el derecho a ser hombres”. Puede que tenga razón.

Ad portas de salir el presidente que con Seguridad Democrática abrió camino al comercio en las regiones, aumentó la expectativa de progreso en municipios que vivían bajo el azote de los grupos armados y mejoró las condiciones de acceso y locomoción, la guerrilla está reducida pero no derrotada. Este gobierno no hizo nada distinto de sugerir la guerra. Sus yerros en materia social son tan visibles como sus logros en cuestión de seguridad. Y mientras no haya oportunidades rurales y equidad, los niños soltarán el cuaderno para empuñar una metralleta.

Es cierto que las tomas a poblaciones acabaron y que los secuestros se redujeron. Fundalibertad reveló que los plagios bajaron al 97,2 por ciento. No obstante, esa realidad un tanto alentadora contrasta con los últimos hechos en los que las Farc han dejado ver su poderío armamentista, militar y capacidad de chantaje. Sólo expongo unos casos: asesinato del Gobernador de Caquetá, atentado al Gobernador del Tolima, 7 carros quemados en el pacífico, carro bomba en Buenaventura, ataque en Cajibío (Cauca), atentado a helicóptero en La Macarena, manipulación en liberaciones y un niño desbaratado por una bomba en El Charco.

Quiero detenerme a recoger los pedazos de llanto tras la explosión. El Charco es un municipio de Nariño ubicado en la costa norte, retirado de Pasto. La explotación de madera, minería, pesca, plátano y cacao hacen su economía. No es la primera vez que llora. En 2007 más 600 familias campesinas abandonaron el municipio por los continuos enfrentamientos entre Farc y narcotraficantes que disputaban el control fluvial. Le ha tocado duro. Y ahora pierde a un hijo otra vez.

Hoy les llamo terroristas. Y quizás lo sean. Pero Arango puede tener razón. “¿No habrá manera de que en Colombia en vez de matar a sus hijos, los haga dignos de vivir? (…) entonces profetizo una desgracia: Desquite resucitará, y la tierra se volverá a regar de sangre, dolor y lágrimas”.










domingo, 21 de marzo de 2010

Escribir la gratitud


"Buenos días le de Dios"


“Con Arnulfo Sánchez inicié mi camino del periodismo. A él y a su familia, inmensa gratitud”


El 26 de noviembre de cuyo año no es que no quiera acordarme sino en verdad no me acuerdo conocí a Arnulfo Sánchez López. Habían pasado algunos meses desde dejar la venta de empanadas y cuando casi fui atropellado por un taxi al frente del Nuevo Día mientras vendía helados. Fue en su apartamento –después de recorrer toda la tercera y los estudios de Ecos del Combeima- sin que nadie diera con la suerte del que rumoraban, era el decano de la radio tolimense.

Iba con un primo que debía hacerle una entrevista al bachiller honoris causa del colegio San Simón. Yo como siempre de pato me le uní a esa causa que poco a poco se volvió más mía que suya. Llegamos a su residencia. Nos atendió una amiga suya (que la gente arrivista llama sirvienta). Como viejos amigos nos mandó seguir hasta instalarnos en el sofá. No pude quedarme quieto cuando vi atrapado en la pared un poema original del poeta maldito Charles Baudelaire. –Está firmado por detrás, mire- dijo la voz que hasta entonces había visto salir de unos baffles en la casa. Igualito a cuando escuchaba decir: “Divino rostro”; “no me hagan eso”; “buen primor” o ésta que hoy me compromete: “Jesucristo el del Guamo es más Conservador que el de Espinal”.

Y con la voz vino un señor ancho, de mirada alegre y diminuta. –Siéntese-. Ese asombro lo iba a sentir más tarde cuando viera por primera vez a Antanas Mockus, al maestro Rafael Escalona y el concierto de Manolo Otero, que entre otras tantas cosas construyen mi admiración por la vida. Le explique que debíamos hacerle una entrevista. Ya no era mi primo el de esa necesidad. El solo movía la cabeza como los perritos de taxi en señal de aceptación. Nos presentamos y brincamos al sofá. –Bueno, brinqué yo-. Después de lamer desde mi corazón con sigilo el cuadro de Baudelaire empezó el trabajo que a lo largo de cuatro horas fue interrumpido por la damita que él cada rato llamaba a participar.

Instalé la cámara, y recuerdo que hice mil musarañas para impresionarlo. Hablé de contra luz, de foco, de planos abiertos y cerrados. ­Mi primo debía salir en el video así que hice las veces de camarógrafo. -¿Por qué un honoris causa a Arnulfo Sánchez López? preguntó. Después de responder, metí la cucharada casi igual o más veces que la señorita del servicio doméstico. -¿Dónde está la noticia? ¿Cómo llegó a ser periodista? ¿Qué es hacer periodismo? ¿Qué opina del ejercicio del periodismo en el contexto colombiano?-. De inmediato pidió agua. Lo tenía atorado con tantas bobadas. Pero respondió todo.

Incluso nos habló de su secuestro. Descubrí que a parte de su actividad periodística se dedica a coleccionar pinturas en su mayoría de autores tolimenses. Allí conserva varios cuadros de los cuales valora especialmente “El jardín de jersenami”, “Un cristo” y “Tierra de Jerusalén”. Además, tiene en su patrimonio artístico una vitela que le regalaron en la cuarta casa donde estuvo secuestrado. No va a cine porque se queda dormido y no entiende la ciencia ficción, es muy mal lector de prosa: no ha leído La Vorágine, María ni Cien Años de soledad, pero puede leer cien poemas cada día y repetirlos al día siguiente. ¿Mi primo? Él terminó charlando con aquella mujer.

Apagué la cámara y le explique que amaba la radio y el periodismo. Entonces sacó un papel y un lapicero. Los puso sobre la mesa. –Dos tipos es una moto matan una monja. Usted qué hace-, me dijo. Después de reaccionar, redacté. –Matan otra monja más adelante-. Confundido, escribí la noticia. –Matan además una niña y la mamá ve-. Sudando frío, le pegué a la nota. Me pidió que escribiera algo sobre espacio público y que ensayáramos el lunes próximo. Yo quería escribir como Daniel Samper Ospina y pasé todo el fin de semana hallando la forma hasta que fui a la calle y lo encontré. Desde ese día descubrí que las historias están por ahí. Regadas. En los cafés, en las bancas, en los pensionados, en las palomas y en los billetes falsos. A las 11 de la noche y a punta de contracciones parí aquel texto flaco, feo, arrugadito y con un montón de adjetivos que le colgaban en el ombligo.

A las cinco y cincuenta de la mañana de ese lunes llegué a los estudios de Ecos del Combeima aun cuando él me había dicho que a las siete. Ya adentro y con un micrófono haciéndome coquitos, esperé el momento en que ensayáramos los tonos de voz. Nunca pasó. A las siete y quince minutos y con el analista Agustín Angarita al lado, me tiró al agua. Eso hoy se llama salir al aire. La leí como si fuera Gustavo Niño Mendoza, mi ídolo de la radio colombiana. Claro que esa imitación me costó perder la voz un día. Es como comparar rugido de león con maullido de gato, y mimado.

El niño habló. Toda mi familia estaba a la expectativa. No podía defraudarla. Había arriesgado a una novia por perseguir ese sueño. Y “uno no se baña dos veces en las aguas de un mismo río”. Respiré. Retomé los colores y lo único que recuerdo fue haber escuchado de don Arnulfo: –Bueno, mañana más historias por contar de Stivens Parra. Ese día, levé anclas y me tiré al mar con todas sus borrascas. No pienso dejar de escribir sino cuando muera. Cuando –como Whitman- diga: ¡OH, capitán mi capitán, las luces de puerto se encienden ya!

Y a él le debo la oportunidad. A ese señor que se llama Arnulfo Sánchez. Por él conocí la radio. Por él fui reportero en Ecos del Combeima. Por él conocí grandes amigos. Él me enseñó cómo llegar a ser decano del periodismo, un paradigma de liderazgo, un ejemplo de vida y superación. Él me permitió demostrar que este camino es para caminarlo toda la vida. Él me sacó de mi cuarto oscuro y me dio color, tonos y tamaño. Él me dejó mostrarle a la gente el pulso de mi pluma. La vitalidad de mi voz.

Pido excusas por referirme a Don Arnulfo en estos términos tan precarios. Al hombre que aún sube los escalones caracoles de la emisora, abre la puerta, toma su silla del centro y dice a las seis en punto de la mañana: Buenos días nos de Dios.

martes, 9 de marzo de 2010

Escribir política

El orgullo de un nieto


"Si yo fuera nieto de esos magistrados sentiría orgullo y nada más que orgullo"
Respondía los últimos ataques en el Chat de Facebook y leía las principales agencias noticiosas para fisgonear con morbo y delicia la suerte que habría corrido el proyecto de Referendo. Eran lápidas camufladas en titulares. Cm&: “Corte Constitucional “tumba” Referendo reeleccionista”; RCN radio: “La Corte tumbó el referendo: Uribe no podrá ser candidato para el período 2010-2014”; y hasta El País de España: “Veto a la reelección de Uribe”. Pero el “brille para él la luz perpetua” se lo imprimió el titular de Revista Semana –que a mi juicio- ilustra con maestría la providencia de la Corte: “El Estado de Derecho venció al Estado de Opinión”. La sonrisa socarrona y ese ego taimado que llevo adentro hicieron enojar al señor de cejas gordas que escoltaba la pantalla, y más socarrón que yo, empero. De repente se levantó la voz húmeda (lo digo por las babas que me cayeron). Tenía aspecto uribista –es decir, con la carita bravucona y taimada-, camisa a cuadros, y un acento apaisado: “Ahora sí esto se volvió una mierda” (Y me cayó otra chispita de baba).

No interrumpí su diatriba contra mí. La barba con laberintos que escupía rocío no me estaba insultando. Cuando dijo -¡pendejos!- se estaba refiriendo a los magistrados. -¡Pobrecitos!- Eso les pasa por tomar buenas decisiones y acatar la Constitución. De haber dicho que sí a la Ley 1354 de 2009 hoy despacharían a sus familiares para alguna embajada o claustro del monasterio en que Uribe estaba convirtiendo -sin darse cuenta- la Casa de Nariño.

Como pude me levanté de la silla y salí despavorido, como si hubiera visto al mismo Juan Manuel Santos. Me instalé en el pórtico, devolví la mirada y ahí estaba la furia de aquel individuo. Con un miedo muy similar a un encuentro a solas con Alfonso Cano le dije: -¡No vea señor. Es la mejor decisión que han tomado los magistrados. Imagínese a Uribe otros cuatro años en el poder! Me miró con sus ojos filudos y carnívoros: -¡Si Uribe iba a acabar con los terroristas! - ¡Pero es que Uribe últimamente nos ve a todos como terroristas! –interrumpí. ¡Ya está tan estresado que anda buscándole pelea todo el mundo. Pelea con médicos, estudiantes, sindicales, amas de casa y periodistas

Esas palabras –que todavía repaso- lo sacaron de casilla. Rasgó la conversación que era entonces frágil como una hoja de papel y se marchó. -¡No ve que hasta la potra que lo lastimó fue declarada terrorista de la Farc!, le grité por las espaldas. Luego sentí pena. Me había comportado como un uribista que tira la piedra y esconde la mano.

Volví a mis colores normales y retomé mis trabajos en el computador. Abrí de nuevo la página de la Corte Constitucional. -¡Yo tenía razón!- grité. Los magistrados actuaron en derecho. Se hicieron sentir: los vicios de trámite, de procedimiento legislativo, al haber modificado los textos y las saltadas de partido, por no mencionarlas todas, edificaron una razón suprema: NEGACIÓN. Y así pusieron punto final a un capítulo confuso de la historia nacional donde uno termina sin saber si la seguridad en las carreteras justifica el derramamiento de sangre; el aumento del desempleo en las ciudades, el abandono del campo, la inseguridad urbana, los recortes presupuestales para la salud y la educación (a través de las trasferencias), entre otros males.

Pero no fallaron por emotividad sino por lógica, y esa lógica coadyuvó a evitar que los colombianos en un arbitraje romántico pitaran penalti a favor del Referendo, hecho que le produciría al país una verdadera crisis institucional, social, política y hasta militar. No se puede sostener un programa militar con solo argumentos basados en el odio y -demagógicamente- disfrazados de interés nacional: pues a mí como ciudadano no me interesa matar guerrilleros ni darle casa y plata a desmovilizados de grupos paramilitares.

Estaba en la más alta reflexión cuando una voz gruñona dijo: -El hecho de que usted sea antiuribista y amargado no significa que debamos aguantarlo leyendo en voz alta-. Me echaron después de cobrarme casi 5000 pesos. Salí vencido. Todos en la sala eran uribistas. Pensé buscar refugió en mi mamá pero ella también lo es; correr donde mi hermano era inútil. El virus del uribismo ya lo había atacado. Entonces me eché a rodar por las calles pensando: si yo fuera nieto de esos magistrados sentiría orgullo y nada más que orgullo.

sábado, 30 de enero de 2010

A veces

A VECES

Me siento diminuto.
Un leño quemado de olvido.

Mi alma a veces es una mariposa
Que se aflige en su hora mortal.

Y llevo a veces el corazón estrecho
Como hombres que duermen en fosas comunes.

Una pena nacida de dolores ajenos
Que me pertenecen tanto como las viejas sangres
Que han regado la historia
Como los antiguos hombres que han taladrado mi apellido.
Y es mía la queja de la guitarra en la última curva de la marquetería.

A veces, solo a veces
Me asusta la noche
Y su carro de aullidos.
Pero con un lápiz puedo hacer líneas que parezcan
Tu cintura
Y a veces, puedo, porque tú lo permites,
Ver pequeñas lunas juntándose en tu boca
Que tiene la plenitud del universo.

Pero se caen de la tierra los niños.
Frutos que el hambre estruja y los tira a las esquinas.
Y sus rostros tienen letreros de humo, monóxido y olvido.
Me siento a veces, solo a veces
Imposible como su alimento.

A veces, solo a veces
Escribo epitafios que suenan en la noche:
Aquí vive un poeta.
Aquí en verdad vive.


Carlos Stivens Parra Gámez
Colombiano

Con este poema participo en el segundo Concurso de Poesía de Heptagrama

lunes, 23 de noviembre de 2009

Escribir opinión

La eterna juventud de Uribe
Esta semana, cuando descubrí una nueva arruga en mi frente advertí sin ser biólogo sino paranoico, que me estoy volviendo viejo. Me enfadé y encogí la frente. Caí en depresión pero recordé que los biólogos Carol Greider, Jack Szostak y Elizabeth Blackburn obtuvieron el premio Nobel en Medicina por haber descubierto nada más y nada menos que la clave de la eterna juventud. Gracias a ellos, tendremos presidente otros siglos más y seguramente, me podré aliviar de estas líneas de expresión. Pero qué importancia hablar de mi juventud eterna. Le daría más problemas a mi madre –y con mis lloriqueos semanales tiene suficiente-. Entonces pensé en alguien que anhelara la vida eterna: ¡eureka! Uribe puede. Él todo lo puede. Pero no. Hay que se serios. Pensé otra vez y evoqué a los griegos. Ellos sí han deseado la eterna juventud. Fui a los libros y encontré el mito de Selene y Endimión:

Ahí estaba el buen Endimión descansando en su aposento de Nari, cuando de repente, sintió cómo de su cabello –muy parecido a la crin de las bestias- se descolgaba una cana. Temió volverse viejo tan pronto y dejar al país en una eterna agonía. El Dios Ignominius no se lo perdonaría. Así que se levantó del lecho y corrió a la ventana. Miró fijamente a Selene que estaba detrás del cristal cuidando su sueño. Pensó que tal vez si Andrés Uriel era eterno en el puestecito de ministro -tan eterno como los trancones entre Melgar y Bogotá- él podría serlo para la patria. Contemplaba la posibilidad de ser eterno para poder gobernar a Colombia, pues 8 años son muy pocos. Este ejercicio –como una masturbación mental- lo conducía a la cama de nuevo. Hizo muchas tretas para lograrlo. Se fue para su finca y provocó una hecatombe. Bebió la sangre de las reces sacrificadas; probó con el Santo Grial, buscó como loco la piedra filosofal y nada.

Un día Selene decidió entrar a la morada del buen Uribión, y se recostó a su lado sin despertarlo. Lo veía tan indefenso, con las manitos entretejidas como si no matara una mosca. Pero ignoraba la fascinación que Uribión sentía por ella. Así transcurrieron muchos días, y meses y años, hasta que Uribión despertó a media noche y descubrió que Selene estaba a su lado. Desde entonces quiso estar con ella siempre. Pero volvió a la cana en la sábana y lloró. Le pidió que le concediera la eterna juventud; de modo que ella corrió al Congreso de Zeus, y en su talega empacó algunos regalitos para los dioses del panteón (del griego: coalición) entre ellos, medallitas de oro con vírgenes y cristos grabados y cheques no reembolsables de AIS. A su regreso, tenía lo que Uribión había pedido. Los dioses de la coalición le permitieron ser joven por siempre solo durante el sueño. En la vigilia envejecería. Uribión reprochó porque no estaba siendo justo. Eso ya lo había hecho con Holguín pero de vez en cuando despertaba y envejecía un poco. De inmediato la emprendió contra las Cortes y le pidió a Selene que convenciera al pueblo. Corrió a RCN y pidió una ayudita que no negaron en darle. Lanzaron novelas, mensajes, inventaron cifras, etc. Hasta que el pueblo –que entonces estaba obnubilado- le dio la manito a Selene. Desde entonces Uribe no despertó más de su tirano sueño.

Olvidaba decir
Hay una cosa buena en todo eso. Para el 2090 yo no estaré vivo. Los nietos de los Galán serán senadores, y en todos los cementerios del país habrá una lápida marcada con la frase: “aquí yace Colombia”…brille para ella la luz perpetua

viernes, 4 de septiembre de 2009

Escribir actualidad y poesía

Lo que hace la fiebre
Llegaba de uno de mis rutinarios viajes. Había estado en Tunja y parte de la ruta libertadora. También por algunos municipios de Tolima y Huila. Abordé el taxi y con un puñado de calderillas (monedas de poco valor) le pagué por adelantando al señor que estaba mirándome desde el retrovisor. Antes de que se arrepintiera le monté una charla. En cuestión de segundos dije lo que cualquier ciudadano diría para distraer o romper el hielo. “¡Está haciendo fresquito!” –Sí… es que como llovió el fin de semana… respondió. El resto de viaje habló él, y no tuve más opción que escucharle sus historias. Habló de las niñas de 14 años que salen de colegios y le proponen a los taxistas llevarlas a su casa (o quién sabe dónde) con el pretexto de no tener dinero y a cambio le hacen sexo oral; me contó historias de parejas homosexuales; de infidelidades; de “conejos” (unos animalitos que se bajan del taxi, pelan las muelas y se escabullen sin pagar) y de seudo ejecutivos que pintan de adquisidores pero no tienen ni siquiera 3 mil pesos para pagar una carrera completa. –Aquí es… por fortuna habíamos llegado a casa, pero sentí el indirectazo subirme desde los pies y sus respectivos callos hasta el cabello y sus respectivas entradas.

Al bajarme del vehículo empecé a sentir malestar en el cuerpo. Abrí la puerta del escondite y ¡zaz! Directo a la cama. Al cabo de una hora ya estaba prendido en fiebre. Lo primero que evoco es la imagen de mi mamá bajo la lluvia de septiembre, llorando porque nos habían corrido de un apartamento. Eso que llaman exceso de pago y pérdida de recibos. Después, dos piedras que se vienen sin freno hacia mí acompañadas de un sonido de ultratumba, como cuando habla Juan Manuel Santos. En un segundo mi cabeza estaba llena de voces e imágenes. Veía a Andrade en la finca de Barreto comiendo chivo, a un niño llamado Referendo buscando un padrino; veía a “Pepe” simulando los cuentos de Juan Rulfo y pidiendo a “bramido limpio”: ¡Mami, diles que no me maten, que lo hagan por caridad!; también estaba Mauricio Jaramillo reclamando rendición de cuentas de Barreto: ¡Hoy mismo, las quiero hoy mismo!; por la sien me daba vueltas la “ovejita Dolly”; Lina Moreno haciendo el papel de Willian Hanna (escritor y director de la serie animada Tom and Jerry) con un trapito empapado de vinagre alrededor de su cabeza pidiendo al gato y al ratón que no hagan más locuras; repuntaba en las encuestas Daniel Samper Ospina y en su discurso se comprometía a crear una granja de canina para tener al “Pincher” y su familia y un cuarto especilizado con “países óvulos” que engendren referendos, micos y ovejitas “Dolly”. Hasta me imaginé senador. ¿Yo senador? Si acaso puedo lidiar con mis ideas y mis impulsos. Creo que deliro aún más sin fiebre. En la hora más grave de mis entelequias estaba Jenniffer. Quiero que la recuerden porque es ella quien me salva de caer postrado en una cama. La fiebre me hizo otra vez añorarla. Le repasé la mirada –cuánto la quiero- debe ser la fiebre. Entonces siempre tengo fiebre.

Estábamos en el Aeropuerto El Dorado. Mientras esperábamos el avión que nos llevaría a Barajas, le decía: pedacito de mujer, estoy contento. Y no me importará si te duermes durante el viaje por tren entre Paris y Roma. Saldremos muchas noches a caminar por las calles rojas de Amsterdam y nos beberemos en sorbos los inviernos de Holanda. Recordarás muchas historias mientras cruzas las manos en mis manos, parados ante la región de castillos en el Rhin. Solo te pido un beso a mitad del puente Carlos en la bella ciudad de Praga. Después haremos el amor sobre las tablas de una barca anclada en tarde decadente de Marsella. No vayas a llorar cuando te cunda los ojos una tropa de tulipanes rojos y amarillos. Tomaremos un café en cualquier esquina de Barcelona desde donde puedas ver la Sagrada Familia. Y correremos junto a Sancho y Don Quijote por la ruta de sueños que inventó Cervantes. No te olvides de abrazarme cuando lleguemos a las ruinas del Coliseo Romano que de pronto logras sobrevivir las imágenes de aquella época de gladiadores y leones. En la cima de la Torre Eiffel te colocaré otro beso, justo ahí donde te cae la cabellera de oro. Y quédate conmigo otros años. No importa que cuando despiertes del sueño en que nos quedamos desde el beso primero, te mires las manos cubiertas de ceniza. Ya habrás sido tan feliz que cerrarás para siempre los ojos. Pero en la tierra quedarán los ojos tuyos otra vez, porque los hijos de tu vientre volverán a los viejos caminos donde anduvimos amándonos. Descasarás en paz.

Nada más querría yo, sino morderte la boca en el frío de una cabaña Suiza. Reviviremos a los niños de Auschwitz. Regálame diez besos en Londres que yo te los devuelvo con creces en Singapur. –Pasajeros con rumbo a Madrid por favor abordar el vuelo Boeing 747 de Avianca, pasillo…

Cuando subí a aquel pájaro gigantesco vino la diarrea. Se fueron las imágenes y los sueños y las palabras. Todavía no me recupero, a pesar de que he tomado suero todos estos días.


OLVIDABA DECIR
Con la designación de Germán Castro Ferreira en la Comisión Reguladora de Energía y Gas –CREG- el Tolima se va a hacer sentir. Este Ingeniero ibaguereño lleva más de 25 años trabajando en el sector eléctrico y tiene los ojos puestos en el Tolima grande.

domingo, 5 de julio de 2009

Escribir actualidad

Atentado a Barreto: se salvó de chepa

No dejaré de decirlo: Barreto se parece a Uribe más cada día. Y tengo razones de peso –o de pronto no pesan nada pero son mis razones-. Cuando Uribe es víctima de atentados o se presume que habrá, él empuña la mano, levanta la mirada, se le inflan los cachetes y dice: ¡Uribe no le tiene miedo a la FARC! A Barreto le pasa lo mismo. Uribe ha penetrado “lugares santos” de las FARC como Chocó, Guaviare, Caquetá, etc.; y Barreto se le ha medido a Alpujarra, Gaitania, Chaparral, Ataco, Rioblanco, Dolores, Riomanso, entre otros.

Ambos madrugan, se persignan, viven encomendados a Dios y aman por sobre todas las cosas a su majestad La Seguridad Democrática. ¡Eureka! He aquí la clave del odio que les tienen las FARC: amar la seguridad y la democracia. Pero entonces nos tienen que odiar a todos porque hasta las nuevas generaciones nacen con sentimiento Anti-FARC. Eso no quiere decir que a Barreto lo haya salvado la Seguridad Democrática. Al Gobernador lo salvó Dios. –Eso creo yo- y a Dios le ayudó el conductor de la Burbuja.

Al medio día de aquel 26 de junio pasé por una tienda. Alcancé a oír que en la televisión gritaban: ¡Murió Michael Jackson! ¡Murió Michael Jackson! No le paré bolas. Quién es Jackson. Volví a mis tareas de rutina y sobre las cuatro de la tarde escuché por la radio: ¡atentaron contra Barreto! –Pensé- Las FARC. Uno siempre piensa eso. El atentado fue perpetrado en un sitio conocido como La Balastrera en San José de las Hermosas, Chaparral.

De acuerdo con lo señalado por la prensa, al paso de la caravana que salía de revisar la Obra de construcción de Amoyá, fue activado un petardo al que le siguió una ráfaga de fusil. Por fortuna el blindaje de la camioneta –desdeñada en otras ocasiones porque le fallan lo frenos- evitó que las balas mataran a los pasajeros. Como pudo, Driver -el pequeño héroe- condujo la camioneta hasta un lugar más o menos seguro. ¡De chepa! se salvaron y no hubo necesidad de frenos pues lo que hizo falta fue acelerador.

Me calmé. Cambié el dial y seguí en mi trabajo. Cuando leí los periódicos volví a entrar en shock. No podía entender ni las afirmaciones de Barreto que aseguró volver a Las Hermosas, mucho menos las del comandante de la Quinta División del Ejército, Jairo Erazo. Quedé impávido. Las fuerzas militares son muy torpes o muy vanidosas. “Ese es un plancito, en el que las Farc (sic) intentan comenzar como lo hicieron hace 20 años. (…) Eso es algo sin importancia que hacen para tratar de sobresalir de nuevo" dijo Erazo. Quién lo habrá mandado a decir esa marranada. Y líneas más abajo leí las declaraciones de Emilio Torres Ariza, comandante de la Sexta Brigada. Una pastica de Dolex y dos vasitos de agua me ayudaron a soportarlo. Torres Ariza dijo que “lo que querían era inmovilizar el vehículo” –tan juguetones-. “…Fue un hecho del frente 21, que lo que quería con eso era dar la impresión de que siguen vivos, pero si en realidad quisieron demostrar que tienen capacidad ofensiva habrían atentado contra uno de los helicópteros, porque se hicieron 30 vuelos en el día y no paso nada”.

¿Que no quisieron matar al Gobernador? Gracias a Dios ellos también cometen errores –claro que llevan cometiéndolos más de 45 años-. Crucé datos y situaciones. Torres estaba meando fuera del tarro. El atentado no es un plancito. Falló, pero eso no quiere decir que tuvo por objetivo hacer show. Evoqué el fallido atentado contra el Sumo Pontífice Juan Pablo II ocurrido el 13 de mayo de 1981 durante audiencia en la Plaza de San Pedro. El miembro de la organización religiosa y terrorista denominada Los Lobos Grises, Alí Agca, disparó contra él pero falló. Fue a la cárcel Regina Coeli de Roma. Años después, Juan Pablo II lo visitó y le dio el perdón. ¿Será que a ellos –una red mundial de terrorismo- les gustan los espectáculos? Además me puse a analizar y no es la primera vez que intentan “cazar a Barreto”.

Según el DAS, el domingo 21 de junio fue desactivado un carro bomba en Ibagué. Todo apunta a que iba a ser puesto en cercanías de la Gobernación del Tolima. En 2008 por la ruta que va al Cañón del Combeima fue desactivada una carga explosiva. Y ha debido suspender un par de consejos comunitarios –quiero decir conversatorios- porque informaciones extraoficiales advertían planes de asesinarlo.

El Gobernador volvió con vida. Sus perseguidores fallaron. Los niños de Las Hermosas recibieron nuevamente ayuda del Gobierno. Torres Ariza y Jairo Erazo la embarraron. Alejandro Martínez todavía tiene pavimentado el corazón por el susto. Yo no terminé mi trabajo. ¿Y qué fue lo que pasó con Michael Jackson?

Olvidaba decir
Señor Gobernador, cuide la vida. Mire que “las tumbas están llenas de héroes”

jueves, 19 de marzo de 2009

Escribir amor y actualidad

UNA COLUMNA TITULADA JENNIFFER
A veces me vuelo de una reunión o incumplo una cita. Detengo el reloj o saco una excusa. Me fatigan las mismas estaciones tanto como los mismos gobiernos. Desde mi guarida le tiro piedras a quienes adulan al Presidente y se preguntan, negando cualquier posibilidad de debate democrático “Si no es Uribe, quién”. No quiero discurrir en las ideas del diario vivir político. Es una sensación de pájaro o de una simple rama lo que me suelta. Tengo los mismos delirios de un barco anclado. O la estrechez incomprensible del elefante en un circo. Por eso me escondo en una flor silvestre y vuelvo a mis letras y vuelvo a mi sitio; es que me resulta imposible escapar del alma. Les comparto mi carta:

Pequeña mía,

Te escribo esta carta desde cualquier lugar del mundo, o tal vez no estoy en ninguna parte. Solo existo en la ciudad que he ido construyendo en tu piel. Te escribo entonces en una estación de trenes, que humean en tus mejillas cuando te beso. Escribo sentado donde más tarde pasará una carroza con manzanas para marcar serpientes en tu cuello.

Estudio las palabras que quiero decirte como si fuera un discurso para aniquilar gobiernos. Pero resuelvo decirte lo que más hondo llevo. Y ese momento tiro una red de tinta al hoyo donde viven mis palabras, todas andrajosas, lánguidas y pálidas; o lanzo una piedra al cielo para bajar uvas, nubes o ciruelas. Milimétricamente leo el verso que tendrás que leer pero vuelvo a la silueta que se forma en tu cuerpo y decido decirte simplemente: aprendí a caminar sobre la avena. Pienso también en tus palabras crispándose, erizándose cuando me arrinconan tus celos de pantera, y escribo: te enrollas en tu orgullo de reina y me tiras al suelo. Eres una mañana de enero: nueva, Serena y toda llena de ansiedades. Para celebrarte, recojo tus pestañas caídas en la furia del beso y del crimen que cometo cuando te tengo. Así, en sucesión escribo: Quiero tocar tu cuerpo y dejarlo intacto. Quitarte las velas y que decida el mar nuestro destino.

Mañana tendré las maletas amordazándome. Llevándome lejos del teatro blanco de tu risa, y antes del secuestro quiero decir dos palabras. Sólo dos, pero resulto embriagando tus ojos, dos manzanas que pinta el crepúsculo, con miles de estas enmarañadas alegrías. Tú me causas nacimientos y muertes simultáneas, pero por encima de tu pelo también corre la tinta. No puedo dejar mi pluma arruinarse ante el gorjeo imperfecto de tu voz anaranjada. Háblame, pequeña que el aire salido de tu boca es viento de costa, y eleva suspiros que viajan por el mar y se devuelven en sus olas.

Como has hecho desde que entré por esa puerta rigorosa, espérame. Hazlo como Penélope a Ulises. Guarda los pinceles. No escribas delante de la gente. Ellos pueden aniquilarme y ensombrecerme. Confío en tí tanto, que una palabra tuya me basta para creer que soy el rey de todas las colonias. Que no hubo ni habrá jamás labriegos capaces de hacer surcos en tu cuerpo amazónico. Que no madrugarán jamás a verte ni se trasnocharán leyéndote los ojos proyectados en estrellas. Que soy único como el suspiro único de tu pecho único. Que no hay dos ni tres que se parezcan. Que prefieres mis poemas así sean endebles, que a muchos tratados sobre la razón y la lógica. Que me querrás el tiempo que dure nuestra guerra y que ya van creciendo duraznos en tu tierra. Que has heredado mi sonrisa doblada y enredándose en mi cara, y que amas hasta el chiste más tonto del mundo. Muchachita, pareces una selva y como sus raíces no puedo descifrarte. Me basta con saber que me quieres imperfecto como yo te quiero hecha de varios minerales.

Volveré un día como te lo he prometido. Te henchiré de alegrías y desmayarás en mis hombros tal como hace la hoja del sauce en su otoño. Y cuando seas vieja, y te crucen la frente sendos trozos de leña, quisiera, mi pequeña, mi linda centinela, que rías transparente y suenen en tu voz diminutas quebradas. Yo amaré tus huesos, porque los he soñado.

…Y cuando regrese, iremos a ver estrellas cayéndose en tus ojos.

OLVIDABA DECIR
¿Cuándo volverá a Ibagué la obra de teatro: “Monólogos de Andrés Felipe Arias”?